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Cómo desparasitar o inyectar un caballo

Por David Alonso

Muy comúnmente recurren a mí algunos amigos solicitándome los apoye para desparasitar o inyectar sus caballos debido a que por un mal manejo o malas experiencias, sus caballos al ver el tubo de plástico de la pasta o la inyección se vuelven una fiera, pateando, manoteando, mordiendo, levantándose, etc.

Sinceramente pienso que si fuéramos caballos reaccionaríamos de la misma manera y les voy a explicar porqué. Los caballos actúan por instinto y no saben diferenciar entre el bien y el mal, es decir, ellos no saben que si nos los inyecta no se curan o que si no se desparasitan no van a mejorar su condición corporal. Su reacción es producto de sufrir una agresión por pequeña que parezca.

 He podido ver casos en que un caballo apenas ve al médico veterinario y cambia su comportamiento de un estado tranquilo a uno de ansiedad pues sabe que sufrirá un daño según su interpretación. Les comentaré mi análisis para que cuando se dispongan a llevar a cabo cualquiera de estas actividades mencionadas las tomen en cuenta para beneficio de Ustedes y sus caballos.

Mencionaré inicialmente la situación ante un potro o caballo que por primera vez se le van a realizar cualesquiera de estas dos actividades, considerando que cuando un caballo es bien manejado de inicio, quedarán sentadas las bases para un buen manejo futuro. En segundo término trataremos el caso de un caballo resabiado.

 

La desparasitada

Para poder aplicar tranquilamente una pasta dentro del hocico del caballo, es sumamente importante que el caballo esté convencido que no le va a pasar nada, ya que generalmente los problemas se originan porque somos muy bruscos al insertar el tubo de plástico y lastimamos sus encías. Además debemos considerar lo que sucede cronológicamente en el cuerpo del caballo, generalmente a los dos o tres años que los estamos iniciando en el trabajo, se encuentra mudando su dentadura frontal y esto les provoca una hipersensibilidad en sus encías. Aunado a lo anterior, muchas de las pastas no tienen un sabor agradable.

Lo primero que le recomiendo cuando inicia un caballo, es que trabaje mucho sus manos sobre su cabeza, sus movimientos deberán de ser suaves y lentos, sobretodo cuando los despega de su cuerpo. Acostumbramos levantar bruscamente los brazos para tocar la frente, nuca, ojos, nariz, sin considerar que la parte más vulnerable del caballo y la que más cuidan es su cabeza. Cuando haya logrado poder pasar sus manos por cualquier parte de la cabeza sin causar un sobresalto, empiece por moverle los labios con la palma de su mano (como si le fuera a dar de comer o a checar la edad), seguramente buscará liberarse de la presión porque es algo que instintivamente hacen. No le dé importancia a su movimiento, cualesquiera que este sea (zafar la cabeza, levantarse de manos, irse para atrás, etc.) y trate de no despegar su mano del hocico en la posición que mencionamos, si lo hace no importa, vuelva a comenzar ya que no pasará mucho tiempo en que se convenza de que con ese comportamiento no llegará a ninguna parte. Los resabios inician generalmente en esta etapa, debido a que cuando el caballo trata de liberarse, nosotros seguimos obstinados en meter la pasta en su hocico, en el forcejeo el caballo termina lastimado y asocia el movimiento y la pasta con una agresión.

Una vez que pudimos tocar su hocico y mover sus labios sin que le cause sorpresa, empezamos a introducir nuestra mano por un lado (entre las comisuras), con el propósito de agarrar su lengua. No se preocupe de que el caballo lo vaya a morder (cuando es un potro o caballo nuevo sin resabios), pero tenga precaución de no rasparse con los filos de las muelas. Al inicio moverá su lengua para que no la agarre, pero una vez que la sujete manténgala agarrada firmemente y el caballo quedará inmóvil  para su admiración, suéltela y vuélvala a agarrar varias veces y prémielo acariciando su frente. Le recomiendo que una vez que logró este resultado, le dé a oler el tubo de la pasta y lo empiece a pasar por su hocico acariciándolo con el mismo y poco a poco irlo introduciendo y sacándolo. Cuando ya no le cause sorpresa, será el  momento de empujar el contenido del tubo y su caballo quedará listo.

Para un caballo resabiado, procure llevar a cabo el mismo procedimiento, sólo tomar en cuenta las siguientes recomendaciones: Trabaje en un lugar libre de obstáculos donde su caballo no pueda golpearse, busque la ayuda de un asistente, si es un caballo que se defiende con las manos (manotea), póngale una manea para crear una barrera psicológica, de inicio tratará de liberarse pero después de forcejear un poco él se dará cuenta que es mejor quedarse inmóvil. Lo más importante: “no se desespere”, el principal ingrediente cuando trabajamos con caballos se llama paciencia.  

 

La inyectada

            ¿Usted recuerda las campañas de vacunación cuando era pequeño? En lo personal recuerdo que me metía debajo de la cama o me subía a los árboles para que no me inyectaran, ahora de adulto ya no hago lo mismo pero le doy muchas vueltas cuando se trata de ponerme una inyección, la última vez lo hice yo mismo y me dejé una bola que me impidió sentarme o montar a caballo por cerca de un mes.

            Como lo mencioné, una inyección es una agresión para el caballo, más cuando quien la aplica no tiene el tacto de hacerlo correctamente. Cuando se hace por primera vez, le recomiendo insensibilizar la zona donde se vaya a aplicar y procure ser gradual. Primero dé unos golpecitos con el puño cerrado y con la palma abierta alternados, si observa que no hay sobresalto, repita el movimiento y entre los mismos inserte primero la aguja para que en caso de que el caballo se mueva no se derrame el contenido de la jeringa, ya que muchas veces por salvar el contenido de la misma causamos una herida en el caballo que desencadena un gran problema. Procure que la aguja sea delgada por primera vez (hasta donde se pueda según el contenido de la medicina), para que no lo lastime mucho e insértela con un movimiento suave y firme, sin que su brazo se despegue mucho de su cuerpo y pueda causar sorpresa en el caballo. Una vez que pudo poner la inyección reconfórtelo con muchas caricias y palabras suaves que lo tranquilicen.

En el caso de un caballo resabiado, seguramente cuando se percate de que lo queremos inyectar saldará disparado al lado opuesto de donde estamos parados, en este caso nuestra meta será hacerle ver que cuando está cerca de nosotros  estará tranquilo y cuando se aleje lo vamos a molestar, es decir, si él se aleja dele picadero o vueltas dentro de un corral redondo y luego le da la opción de detenerse y se le vuelve a acercar como si lo fuera a inyectar nuevamente, si repite el comportamiento, Ud. también hágalo hasta que se dé por vencido, le aseguro que no tardará mucho. El problema es que siempre queremos hacer las cosas a la carrera o el médico veterinario siempre anda contra reloj. Otra conducta común es que se empiezan a ir hacia atrás cuando nos acercamos con la jeringa, sígalo hasta que se detenga y cuando lo haga prémielo, intente nuevamente inyectarlo y si repite el comportamiento, hágalo Ud. también, no importa cuanta sea la distancia que lo tenga que seguir retrocediendo, tome cuidado de no presionarlo demasiado y se le vaya a caer o azotar hacia atrás.

            He mencionado los comportamientos más comunes, sin embargo, pudieran haber  variantes o casos críticos más severos, si esta fuera la situación recurra a un experto o le ofrezco mi ayuda a través del teléfono o el correo electrónico. Quedo a sus órdenes www.brionatural.com , Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Necesita activar JavaScript para visualizarla. o al teléfono (844) 1629903 ID 62*159933*3.