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El primer acercamiento a un potro jamás tocado

Es común que cuando compramos un potro que no tiene manejo busquemos a un persona para que lo enseñe  a cabrestear y a seguir las primeras reglas del contacto humano, es decir, que esté tranquilo cuando nos acercamos a tocarlo, que nos permita levantar sus extremidades, etc, etc. Esta labor de desbravar (como se le conoce y que en lo personal no creo que sea el término adecuado), se la confiamos muchas veces a personas sin preparación técnica adecuada pero con mucho valor para tomar el riesgo. Me ha tocado ver potros de millones de pesos en manos de estas personas, en muchos casos con buenos resultados pero en muchos otros con caballos desnucados, quebrados o con lesiones irreversibles. Pero como dice el dicho, “el indio no tiene la culpa, sino el que lo hace compadre”.

En lo personal, me ha tocado vivir esta experiencia, me llevan un potro para realizar  este trabajo y una vez que este acepta el contacto humano, te dicen que se lo llevarán a un entrenador de caballos que lo enseñará a saltar, colear, calar, etc., menospreciando esta primera etapa de la doma. Ese entrenador cobrará mensualmente una buena cantidad, pero por la primera etapa no quieren pagar lo justo y es por eso que esta labor se la confían a cualquier persona. Esta es una de las incongruencias del entrenamiento ecuestre en nuestro país, aunque en otros también sucede. Haciendo una analogía a mi carrera formal de ingeniero industrial (que hace unos años dejé atrás), pudiera decir que en una línea de producción de cualquier producto, si en la primera etapa del proceso le pones materia prima de segunda, aunque en las siguientes etapas todos los componentes sean de primera, el producto final será de segunda, aunque parezca crítica la comparación. El primer contacto para el inicio de un potro es algo fundamental, son como los cimientos de un edificio, volviendo a las comparaciones.

Cuando me dicen que me van a traer a domar un potro, siempre les digo que lo prefiero totalmente bruto o con el mínimo contacto humano para poder enseñarle las reglas de comportamiento en esa relación que estamos iniciando, pues de como queden definidas las primeras etapas dependerá en gran parte el comportamiento futuro.

A continuación le presento algunas recomendaciones para llevar a cabo las primeras sesiones de trabajo con un potro sin manejo, considerando ante todo la seguridad para caballo y manejador:

  1. Procure hacer el primer acercamiento al potro en el ruedo de entrenamiento (round pen), haciéndolo que pierda el miedo al humano dejándolo correr alrededor poniéndole algo de presión con la postura corporal hacia él y con nuestros ojos en sus ojos, procure no excederse para que no intente saltar y en su intento lastimarse. Cuando perciba que se ha tranquilizado, quítele la presión del cuerpo y mirada dándole la espalda girando en el sentido de las manecillas del reloj. Las señales que buscamos en este momento son: La oreja interna puesta totalmente en el manejador, la altura de la cabeza y cuello deberá haber disminuido y al quitar la presión empezará a masticar como si estuviera comiendo pasto. Si el potro le da la espalda y da señales de seguir nervioso e inseguro, lo cambia de dirección y hace lo mismo ahora hacia el lado contrario, repita el procedimiento procurando terminar siempre en el sentido de las manecillas del reloj. El 60% de los potros permiten el acercamiento como señal de sumisión. Es importante que una vez que nos permitan tocarlo, ser demasiado sutiles en nuestros movimientos, sobre todo cuando son cerca de la cabeza y siempre con los dedos de la mano juntos. Esta etapa no le debe llevar más de 30 minutos.
  2. El restante 40% de los potros en ocasiones no permiten que nos acerquemos por más vueltas que les demos, por lo tanto, hay que recurrir a la soga como herramienta. La intención será lazarlo al primer intento, de lo contrario puede que huya con más vehemencia pues la soga al caer golpea fuerte, si no me lo cree, que le lancen una soga y verá lo que siente el potro.
  3. Una vez que consiguió lazarlo, busque acercase deteniendo con la mano izquierda la soga y avanzando lentamente hacia él, no dejé de poner algo de presión con la soga, para que cuando le permita tocarlo Usted le quite esa presión y el sienta alivio y se dé cuenta que estando cerca de su presencia no hay presión. Si se aleja, vuelve a poner presión, así sucesivamente hasta que se convenza el potro. Esto le puede llevar unos 20 minutos.
  4. Una vez que ha conseguido poder hacer contacto, lo siguiente será ponerle la gamarra con una guía de al menos 4 mts., para poder manejarlo.
  5. Ya con la gamarra, lo siguiente será insensibilizarle el resto del cuerpo y para esto le recomiendo utilizar una extensión de su brazo (un fuete de al menos de 1.5 mts.). Con esta extensión, le será más seguro tocar todas las partes del caballo. La fase de desensibilización le puede llevar otros 30 minutos.
  6. Ya que el potro nos permite estar cerca de él sin sobresalto, será momento de enseñarlo a seguirnos. Algunos lo hacen buscando protección cerca de nosotros, pero los que no, le recomiendo ponerles una naguilla con la soga que caiga hasta sus corvejones. Al sentirla saldrá disparado hacia adelante y tendrá que dirigirlo hacia Usted. Algunas veces se quedará inmóvil, pero haciendo uso de la naguilla le pone presión, cuando él ceda, Usted le quita la presión. En menos de que se lo piense, él lo andará siguiendo. 

Tal vez la primera sesión para el acercamiento de un potro jamás tocado nos pueda llevar alrededor de dos horas, si lo queremos hacer todo en una sola sesión. Tómese su tiempo y por lo menos invierta el necesario para poner la gamarra  y déjele una guía en rastra para que se la pise y vaya aprendiendo a ceder a la presión sobre su nuca. Además le será más fácil continuar las siguientes sesiones y las podrá hacer en la misma caballeriza o corral donde se encuentre estabulado.

El proceso que le acabo de describir Yo lo considero el más riesgoso en el entrenamiento de un caballo. Es común escuchar historias recurrentes donde el potro se mató desnucado por un mal manejo y como se lo comenté anteriormente, la labor más importante para los que nos dedicamos a entrenar caballos es hacer las cosas con seguridad para ambos y esto sólo se logra con experiencia y técnica suficiente.

Hasta la próxima !